La historia

Mi nombre es José Antonio Val Saz.

Desde pequeño he sido una persona tenaz, que ha intentado convivir e integrarse en la sociedad a pesar de tener un problema en una extremidad inferior bastante limitante.

Viaje a Roma, Abril 2019

Nací con una minusvalía permanente degenerativa. Nunca me impidió, con mucho esfuerzo por mi parte, desarrollar una vida normal con deporte, aventura y alguna que otra locura…

Lamentablemente, mi cuerpo, con el paso de los años, se va cansando y ya no puedo pasar mucho tiempo de pie o caminando.

Esto hizo que el dinamismo de mi vida perdiese fuelle y poco a poco dejase de hacer muchas de las cosas que me apasionaban.

La escalada, espeleología, senderismo, barrancos, sky, snowboard y btt, poco a poco se fueron despidiendo de mi vida.

Hoy en día tengo más de cuarenta años. Mi capacidad física está bastante mermada y debo utilizar muletas.

La vida es demasiado bonita como para perdértela por no tener la seguridad y confianza de poder aguantar, con dignidad, una jornada fuera de casa.

Haciendo fila

El necesitar un lugar para descansar en el momento que mi cuerpo dijese “no te pases”, y no tener la certeza de poder disponer de él, hizo que limitase tanto mis salidas, como viajes.

Me sentía mal por frenar mi instinto curioso y no poder mostrar a mis hijos tantas cosas y lugares como siempre deseé.

Me resistí… El tener pospuesto un viaje a Roma desde hacía dos años por verme incapaz de aventurarme ante semejante gesta, hizo que buscase opciones de descanso al desplazarme con muletas.

No encontré nada en el mercado. Lejos de rendirme, comencé a pensar en soluciones… Tenía que convertir mi muleta en asiento y viceversa de una forma rápida y discreta.

Por otro lado, cuando mis desplazamientos fuesen los habituales, tenía que ser desmontable para no acarrear algo innecesario en ese momento pero que no fuese complicado, ni diese pereza…

Tras muchos devaneos, di con esta solución que ha cambiado mi vida.

El DISPOSITIVO DE ASIENTO PLEGABLE COMPACTO ACCESORIO DE MULETA.

Esperando al bus.

Ya no me da miedo nada. Cuando me canso… Me siento.

Tan fácil y sencillo como soltar dos velcros y abrir mi asiento.

Nadie se puede imaginar cómo cambian las expectativas de una persona cuando las ve alcanzables.

¿Quién tiene miedo de ver un partido de baloncesto escolar cuando no hay gradas? Nadie, y yo ahora tampoco. Abro mi muleta y me siento a disfrutar del partido.

¿Quién tiene miedo de ir a visitar una ciudad? Nadie, y yo ahora tampoco. Abro mi muleta y me siento cuando lo necesito.

¿Quién tiene miedo a pasar un día de compras? Nadie, y yo ahora tampoco. Abro mi muleta y me siento cuando necesito descansar.

¿Quién tiene miedo a las esperas del transporte público, la fila del cine, en ver una actuación callejera, tapeo en la calle, ver museos, ir al mercadillo navideño, etc…? Nadie, y yo ahora tampoco. Abro mi muleta y me siento.

Es tanta la confianza que me proporciona el tener asegurado el descanso en el lugar y momento que necesito, que mi vida se ha vuelto dinámica.

Este invento me ha cambiado la forma de volver a ver la vida.

De compras

He recuperado mi inquietud por ver y conocer cosas nuevas. Tengo el descanso asegurado.

Creo, que como yo, hay muchas personas que viven limitadas al no tener asegurado un punto de reposo en cualquier actividad fuera de casa.

Ahora, cuando me canso, abro mi muleta y me siento. Así de fácil.

Este invento revoluciona la movilidad de las personas que usan muletas para desplazarse.

La seguridad y discreción que aporta, permite usarlo a cualquier persona en cualquier lugar.

Mi deseo es que este invento haga la vida más llevadera al mayor número de personas posible.

A mí, me ha hecho una persona más feliz.

Viaje a Roma, Abril 2019

Un saludo.

José Antonio Val Saz.